miércoles, 5 de octubre de 2016

Rojo pasión



Ella amaneció al alba, (esperaba su momento, silenciosa). Pretendía ocultar su ansiedad, pero su anhelo (aunque cotidiano) se renovaba, urgente. Cuando estuvieron cerca, su sangre, caliente, hizo que su corazón se estremeciera. Un silbido agudo se percibió canto. Y él jura que lo intentó. Jura que no quería perder su libertad (su flama exigente se lo requería) Jura que no quería enamorarse. Pero quienes lo vieron, cuentan, que el mero roce de sus pieles lo transformó. Su habitual palidez devenida rojo intenso, desvaneció... Fue cuando apasionado (vencido o tal vez esperanzado) finalmente se entregó al amor.

Stella Maris Riera - Psicoanalista - Contadora de Historias 


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