miércoles, 15 de junio de 2016

Mi hijo no hace caso – La Clinica con Niños

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La clínica con niños tiene una peculiaridad: no es el niño sino los padres quienes solicitan la consulta. Por eso, la transferencia con los padres, es indispensable.
El analista tendrá que tomarse tiempo. Un tiempo que no es el de él, sino de los papás y del niño. A medida que las entrevistas se vayan sucediendo, se irá construyendo el vínculo. En ese vínculo surgirá el sujeto, y con él, también surgirá la demanda, para tratarlo, a la espera de aliviar su sufrimiento.
Las fantasías inconcientes de los padres, tienen efecto sobre los hijos, y si tenemos suerte, tal vez, podamos oírlo en su discurso, verlo en su juego o inferirlo en sus dibujos.
Así por ejemplo, y sin pretender caer en falsas generalizaciones, las zonas sombreadas y el lugar donde éstas se ubican, son tenidas en cuenta a la hora de ver los conflictos; así como una boca grande y dentada descubre, aún, lo más escondido. Por supuesto vale aclarar que si bien los niños se manifiestan en sus dibujos, éstos se complementan con el resto de sus diferentes expresiones. Ninguno de estos ítems tienen valor aisladamente, la vida no es causa y efecto, y nada es analizado como los viejos jeroglíficos de la antigüedad. Estos datos son a modo de ejemplo, para contarles acerca de todo aquello, de lo que el niño, aún sin quererlo, puede expresar.
El inconciente persiste e insiste, y de alguna forma encuentra el modo de manifestarse.
Los niños, lo hacen como pueden: a veces es a través de la palabra, pero cuando esto no sucede, es en un sueño o un síntoma, o como vemos, en un dibujo donde el inconciente encuentra una vía regia para saltar la barrera de la represión y salir al exterior.
Los niños, además de niños, son sujetos. Tienen mucho para decir, sólo necesitamos animarnos a escucharlos.
En esa escucha algunas veces, nos encontraremos con un conflicto que será individual; otras veces, el síntoma del niño será sólo un emergente de un conflicto familiar. Entonces tendremos que comenzar a usar el plural y si tenemos suerte, esta familia dejará de nombrar al niño como “el enfermo” para admitir: “algo nos está pasando”.
Como siempre, y para todos los casos, LA RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES, ES UNO DE LOS PILARES PARA LA SALUD MENTAL DE LOS HIJOS.

Stella Maris Riera – Psicoanalista – UBA 

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