viernes, 9 de diciembre de 2016

Elegidos, sin reloj ni zapatos




En la villa, justo en el límite entre el mar y la playa, habitan seres sin tiempo.  Confiados, las entradas de sus casas permanecen abiertas (bellas arcadas de junco y vegetal). Sin embargo, sólo a unos pocos se les hacen visibles. Muchos se pierden la oportunidad de conocerlos (su conciencia adulta no se los permite), pero hay otros, apenas algunos, tal vez elegidos, que tiran su reloj, su apuro y sus zapatos, y se quedan con ellos, de cara al sol, felices para siempre.

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