lunes, 9 de noviembre de 2015

La muerte, incansable

Nicoletta Tomas Caravia
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Y al final volvió. Al principio merodeó irónica. Como es su costumbre, disimuló su presencia. Se escondió en las ilusiones, en las risas compartidas. Se ocultó entre las charlas de mate y hasta te permitió planear tu futuro. Y nadie la vio, o tal vez, no quisieron verla. La ignoraron. Durante un tiempo fueron felices; y se los permitió. Pero ella, inexorable, permaneció allí. Camaleónica se pegó a las paredes, fue sábana sudada, paño tibio en la frente, fue morfina, y hasta se confundió con algún rayo de sol. Y envuelta en papel de regalo, cuando menos lo esperaban, pegó su zarpazo y te llevó.

(Tristemente dedicado).

Stella Maris Riera, Argentina (1958) - Psicoanalista - Contadora de Historias 


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