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jueves, 25 de febrero de 2016

Pecados Cotidianos - 4 Violencia de Género

De la Serie: Las Diferentes Formas de Devorarnos
Pecados Cotidianos
4- Violencia de Género - Esa Maldita Rutina


Desgraciadamente esta vez "no es ficción" sino un hecho tristemente real.
Mi solidaridad con la familia, y mi absoluto repudio por este vil hombrecito (disculpen, pero no puedo llamarlo hombre)



La llamaron desesperados, contándole un hecho espantoso de esos hechos que creemos, sólo vamos a escuchar por la TV, porque claro, le ocurren a los otros. Alguien por el teléfono había dicho “ella está en coma” y María no se si preguntó mucho más, sólo supo que debía estar ahí. El tiempo apremiaba y Jujuy, ese día más que nunca, era un lugar demasiado lejos. Al llegar, la encontró internada, sedada, intentando recuperarse de la tremenda paliza que le había pegado su pareja (debería llamarlo así?!!!) La  encontré al poco tiempo que volvió, sola y decepcionada por no haber podido convencer a su hermana de abandonar a este hombre violento que hacía de esta joven, mamá de varios hijos, una mujer sometida y tristemente acostumbrada a los golpes de esta bestia. A pesar de la insistencia de su hermana su decisión fue  –que no puedo irme, que él es mi marido, el padre mis hijos, que mi lugar está acá- Y así fue que volvió a su vida de todos los días, a su rutina cotidiana, la de la cabeza gacha y el cuerpo lleno de moretones. Pasaron unos meses, no muchos y en la casa de María el teléfono volvió a sonar. Parece que su hermana finalmente se marchó. Otra mujer golpeada ha muerto.


Stella Maris Riera, Argentina (1958) - Psicoanalista - Oidora y Contadora de Historias

VIOLENCIA DE GENERO, otra vez…

Por favor, compartan esta información
tal vez haya alguien que esté pasando por una situación similar
leerlo podria hacerla reflexionar y cambiar el final de SU historia
Juntos Podemos - Gracias


Desgraciadamente esta vez "no es un cuento" sino la vida absolutamente real.
Mi solidaridad con la familia y mi absoluto repudio por este vil hombrecito (disculpen, pero no puedo llamarlo hombre)


La llamaron desesperados, contándole un hecho espantoso de esos hechos que creemos, sólo vamos a escuchar por la TV, porque claro, le ocurren a los otros. Alguien por el teléfono había dicho “ella está en coma” y María no se si preguntó mucho más, sólo supo que debía estar ahí. El tiempo apremiaba y Jujuy, ese día más que nunca, era un lugar demasiado lejos. Al llegar, la encontró internada, sedada, intentando recuperarse de la tremenda paliza que le había pegado su pareja (debería llamarlo así?!!!) La  encontré al poco tiempo que volvió, sola y decepcionada por no haber podido convencer a su hermana de abandonar a este hombre violento que hacía de esta joven, mamá de varios hijos, una mujer sometida y tristemente acostumbrada a los golpes de esta bestia. A pesar de la insistencia de su hermana su decisión fue  –que no puedo irme, que él es mi marido, el padre mis hijos, que mi lugar está acá- Y así fue que volvió a su vida de todos los días, a su rutina cotidiana, la de la cabeza gacha y el cuerpo lleno de moretones. Pasaron unos meses, no muchos y en la casa de María el teléfono volvió a sonar. Parece que su hermana finalmente se marchó. Otra mujer golpeada ha muerto.


Stella Maris Riera Argentina (1958) - Psicoanalista - Contadora de Historias

sábado, 16 de enero de 2016

PECADOS COTIDIANOS: 3- La Ansiedad

                                                                              Pecados Cotidianos 
Esta serie de cuentos surge con la pretensión de recrear personajes, espejos que reflejen nuestras singularidades
Ficción y Realidad se conjugan para mostrarnos quienes somos, y cómo -no sin esfuerzo- podríamos llegar a ser.
De la Serie: Diferentes Formas de Devorarnos: Pecados Cotidianos 
3- La Ansiedad - La otra cara de la moneda


Ella descansa. Vive su ocio de gata y en él se regodea. Nos ve pasar (casi siempre apurados) corriendo tras nuestras ocupaciones. No comprende. Sus ojitos amarillos se abren, se tornan enormes esferas doradas, que intentan, con un gesto, atraparnos. Quiere que aprendamos y compartamos su destino. Pero, a su pesar, eso, rara vez sucede. Piensa: -pobres humanos aún no comprenden la importancia de este sol-. Resignada, ella, descansa. 





Stella Maris Riera Argentina (1958) 
Psicoanalista - Contadora y Oidora de Historias