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viernes, 12 de octubre de 2018

UNA BUENA PARA MÍ !!! Mi cuento ya está en la imprenta listo para ser parte de una nueva Antología. Gracias Editorial Dunken por volver a elegirme. Me dieron una grata sorpresa

"Selección de Cuentos y Poesías"
Seleccionador: Esther Sanchez
Proyecto: Selección de Cuento Marzo 2018 
Riera, Stella Maris
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Obra: Los Miedos - Profecías Autocumplidoras
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Recibido el: 2018-04-21 Participa hasta: 2019-04-21
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jueves, 29 de marzo de 2018

Sueños de Medianoche





Historias Irreales y no tanto... 













Al principio fue un minúsculo botón. 
Raro, brillante. Confundiéndose y a la vez resaltando en la inmensidad de la noche. 
Imaginé sus ojos observando mi asombro. 
Un pequeño apéndice, alargado e inquieto, cobraba forma pegado a él. 
Cuando quise darme cuenta, el botón nadaba. Otros de igual especie nadaba también. 
Miré por sobre mi hombro: una marea punteada y veloz venía hacia mí. 
Atiné a correr. Corrí rápido, lo más rápido que mi aletargado vuelo nocturno me lo permitió. 
Y aunque al principio fue un minúsculo botón, al acercarse, su no boca se abrió, gigante. 
Y en un abrir y cerrar de sueño, me devoró.

Stella Maris Riera 




martes, 19 de julio de 2016

PROCASTINACIÓN. -Mejor lo dejo mañana... -


PROCRASTINACIÓN
Es el hábito de retrasar las decisiones y / o actividades. 
Características de personalidad, tales como el perfeccionismo y la autoexigencia, se suman a la procastinación para jugar el juego de "mejor lo dejo para mañana".
La falta de tiempo también es una excelente excusa que se agrega para hacer más solvente aún la decisión (in-decisión?) tomada. 
De este modo, se evita realizar tareas porque el Sujeto "cree saber" que no hay garantía de éxito. 
La pregunta sería -¿existen las seguridades?- La respuesta es -no-. Por eso, sólo se trata de aceptar la incertidumbre. Lo único seguro es que no podemos predecir qué va a suceder luego, ni de qué modo, ni con qué precisión. Ni siquiera podemos predecir si va a suceder.  
Lo cierto es que ante esta situación el miedo a fracasar se vuelve intenso. La perfección se torna compulsión, y es en este punto, donde comenzamos a hablar de "sufrimiento". 
A estas alturas te estarás preguntando cómo hacer para salir de esto?
Es muy importante recuperar la seguridad, primero en vos mismo, luego poco a poco, se hará extensiva hacia los demás.
Para ello, un secretito: A partir de hoy, proponerse metas a corto plazo, chiquitas, y alcanzables. 
Y animate, tomá el riesgo, pegá el salto, que como escuché por ahí, "si saltás, la red se abre".
Intentalo, y si solo no podés, pedí ayuda.

Stella Maris Riera - Psicóloga - UBA 


domingo, 8 de mayo de 2016

Hablame que tengo Miedo!!!

Fobias


Extracto del Cap. El Sentimiento de Soledad del libro La Construcción del Sujeto Ético de Silvia Bleichmar"

(...) Freud trae asociadas las primeras fobias a LA OSCURIDAD y a LA SOLEDAD. 
(...) Marca muy bien lo siguiente: 

La fobia a la oscuridad puede persistir durante toda la vida y tiene en común con la fobia a la soledad, la nostalgia por la persona amada, que cuida al niño, vale decir, por la madre (...) 

Y nos ilustra con el siguiente ejemplo
Dice así: -Una vez oí desde la habitación vecina, exclamar a un niño, que se angustiaba en la oscuridad: 

"Tía, háblame, tengo miedo. A lo que ésta respondió: "Pero ¿de qué sirve que hable si no puedes verme?"; y respondió el niño: "Hay más luz cuando alguien habla" 

Es Silvia Bleichman quien explica:
Este ejemplo (...) da cuenta de cómo es la voz lo que genera luz, cómo es la voz lo que produce la sensación de acompañamiento. 

En palabras de S. Freud:

 "la añoranza en la oscuridad se transforma en angustia" 

Él parte de la hipótesis de que esta angustia proviene de la libido no aplicada (...) 
En realidad, es libido que se encuentra desligada del objeto con el cual ligarse y resolverse. (*)
La libido aparece entonces como atacante interno (...) no logra la resolución y ataca al sujeto desde el interior". 


(*) Si este tema te interesa poder seguir los sig enlaces  

http://sublimaressanar.blogspot.com.ar/2015/05/las-perdidas-y-sus-duelos-1.html

miércoles, 4 de mayo de 2016

La Anticipación y El Pensamiento Trágico





La anticipación es un mecanismo de defensa. Está ubicada entre los mecanismos que se consideran adaptativos, porque, gracias a ella, el sujeto evalúa situaciones conflictivas (internas o externas) considera sus posibles consecuencias (acorde a la realidad) y elige el mejor modo de resolver, teniendo en cuenta las diferentes y posibles alternativas. 

Sin embargo, esta anticipación que resulta ser un maravilloso recurso utilizado correctamente, puede transformarse en dificultad si deja de estar adaptado a la realidad. 

Esto podría dar lugar al surgimiento de otros mecanismos, como la racionalización, las distorsiones cognitivas, o los comportamientos impulsivos, que dependiendo de su frecuencia e intensidad podrían resultar patológicos y perjudiciales para el sujeto. 

Cuando esto sucede se pierde la posibilidad de realizar juicios racionales, (o al menos resulta más dificultoso), el pensamiento trágico suele ubicarse en primer plano, y la eterna preocupación hace que no se consiga disfrutar del presente porque resulta más urgente tener calculado lo que pudiera ocurrir mañana...  Y "El mañana siempre será incertidumbre".  

Debemos aprender a lidiar con ella, a corrernos de la eterna preocupación, porque la preocupación paraliza, genera displacer y sufrimiento. 

Por eso, no te preocupes más, a partir de hoy, ocupate. Y si solo no podés, pedí ayuda, no te olvides, salir se puede. 



Stella Maris Riera - Psicóloga Universidad de Buenos Aires

lunes, 18 de abril de 2016

Hola Soy Natalia - Testimonio de Vida

Testimonio de Vida



-Este testimonio va sólo con nombre por expreso pedido de quien me lo envía (*)


Hola soy Natalia. A los 25 años tuve una hija con un malformación cardíaca, vivió 45 días y falleció porque ni la clínica, ni la obra social, le dieron prioridad a la operación. Inicie juicio, nunca supe por qué ni a qué hora murió mi hija.
.
El vacío que quedó me hace sentir culpable quería morir por no poder defenderla. (1)
Empecé a tener mucho miedo a la muerte
No a la mía sino a la de mis seres queridos Pasaba días reflexionando en qué me había equivocado, me echaba la culpa. Después de muchos años de rezarle a la Virgen, le  pedí por favor que me ayude a perdonarme, por no poder defender a mi hija, yo sabia que no había hecho nada malo, pero mi deber era cuidarla y protegerla, me comía la culpa de su muerte , aunque sabia que los médicos me mintieron que iba estar todo bien, yo soy mi mayor verdugo.
No lo superé. Aprendí a convivir con el dolor, es como una mochila con piedras. A veces pesa más, otras no tanto. Para entonces también mi hermana había muerto por mala praxis y mi padrino.
Pasaron años... tuve otro bebe, No lo quería querer por miedo a perderlo, porque cuando murió mi hija dije: -qué hago con todo este amor que tenia para ella?-  Fue difícil.

Unos años mas tarde, florezco, pude perdonarme,  darme cuenta que no pude hacer nada porque no sabia, no porque no quería. Pero la relación ante la perdida no quedó del todo bien.
................................................................................

Me entero que tiene otra pareja (2)
Se quería separar, yo no sabia como darle de comer a mis hijos, ya que trabajaba pero no me alcanzaba y el iba y venía. Se iba quince días,  volvía llorando, y después lo mismo. 
Empezaron a molestar mis hijos, que son también de él, pero yo me apropio para defenderlos. 
Me trata mal y los trata mal. Su pareja lo llamaba a cada rato, me entero que cuando yo iba a trabajar él se quedaba con ella y su hija.
Después de esa situación pretendí defender lo indefendible: un matrimonio que no existía.
Él no quería perder nada, es más, quería dos familias. 
Me empezó a decir que yo era parte de su pasado, se iba… cuando no tenia plata se quedaba. 
Me enfrenté por teléfono con su amante; él se ofendió. Me dijo: -por tu culpa no me va hablar más- y se enojó. No salía de casa para decir que no estaba con nadie, como un nene caprichoso, todo le molestaba, y decía: -ves? hago lo que querés- hasta que lo echaba.

Mi cerebro empezó a hacer innumerables cuentas para ver como podía sobrevivir sola (me era imposible). Intenté irme una vez y amenazó con un arma con suicidarse.

Lo que detonó en mí  fue un miedo terrible (3) 
No conocía a esa persona que estaba frente mío. Yo le tengo terror a las armas.
Iba desmejorando, mi cabeza no paraba de pensar , mi familia muy preocupada, mi papá angustiado.

Vuelvo a la casa de mis padres . Ellos decían vas a salir adelante,  pero yo no escuchaba. Sentía que tenia que volver al lugar donde viví  (otra vez la culpa) Me decía –algo hice malo-  Solo quería buscar una solución a lo que estaba roto. El me decía que se iba a matar y que iba a ser mi culpa, lo que me generaba miedo. No quedé bien parada con la muerte: cuando murió mi hija con 9 meses de embarazo, verla, tocarla, ¿para qué me la dieron si me la iban a sacar?

Volví al lugar donde fue mi casa (2). Siguieron los llamados, las salidas, los malos tratos. Entonces le pido por favor a mi hermana que me saque de ahí (no podía dormir pensando pavadas. Estuve una semana sin dormir y con temblores) 

Un día se enojó no se por qué empezó a gritarle a los chicos, a golpear con el puño la puerta. 
Me vino un dolor de cabeza y me sonó en la cabeza un tic como si se rompiera una cuerda de guitarra. Palpitaciones, no podía dormir, sudaba, no concebía el sueño y deambulaba de noche. Era miedo al miedo mismo. A lo incierto. (3)

Hago denuncias (ni pelota) Voy a la comisaría de la mujer. Me sacan cagando , por no estar apuñalada, no contemplan la violencia psicológica. -Si se quiere matar que se mate…-  Yo no estaba bien, ver con un arma al padre de tus hijos…  No sabia con quien conviví 14 años. No me atendieron, me echaron, estaba desorientada (3) Para mí eso era una película, eso que les pasa a los otros, como cuando murió mi hija.

Le pedí a mi hermana que me viniera a buscar porque yo ya no tenia ganas de vivir.  (3)
No podía ocuparme de los chicos. Me llevó a mi casa con mis papas y me escapé un día con mis hijos.
Me llamaba con que volviera que se iba a matar. No se,  pero me aterraba la palabra muerte.

Y volví. (2) Con el vivían los malos tratos, levanté mis cosas y mis hijos y me estaba yendo tomó un montón de pastillas. Decía que si me iba se mataba, abrazaba a mis hijos y les pedía que no lo dejen. Tuve que decirles que me estaba enfermando. Me fui. Me amenazaba. Pero otra vez volví. (2)

Era como el Síndrome de Estocolmo. (5) Sabia que no iba, pero me ganaba el miedo
Y porque el maltrato empieza con la degradación psicológica de la persona yo me sentía un sorete y los demás que decían que cuide mi matrimonio que eso es normal (4)  (Se ve que lo normal no es lo mío).

Mi familia me quería ayudar pero no había lugar en el mundo en el que quisiera estar.
Volví, me recibió, pero puso condiciones; me dijo que no hable más con mi hermana ni con mi familia.
Mi papa llorando me dijo: -si volvés va a hacer con vos lo q quiera y no te voy a poder ayudar -.

Yo fumaba dos paquetes de cigarrillos, no comía, baje 10 kilos. Me agarró anorexia nerviosa y ataques de pánico: “Me faltaba el aire y necesitaba que me abracen, me sentía morir”. (3)
Cuando llegue a la casa  me empezó a hostigar. Decía que se equivocó que lo perdone. Sentía una sensación de vacío; le dije: lo que yo busco ya no está-  El murió en vida. Veía su cara y me acordaba cuanto nos quisimos alguna vez. Pero lo escuchaba hablar y era otra persona
Murió y no me di cuenta y fue muy doloroso ver a alguien vivo pero que ya no es la persona que conociste. Un muerto vivo. Me costó dejar mi casa y mis cosas, pero él no se iba a ir. Agarré a mis hijos y volví llorando a casa. 
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Los ataques de pánico se hicieron parte de mi vida: a veces me late todo el pecho
Suelo hacer una tragedia de algo. Tengo a flor de piel los sentimientos, me duele no poder darle lo que quiero a mis hijos, a veces tengo ganas de terminar de sufrir. Soy incapaz de lastimar a alguien, pero siento que me pesa vivir.

Voy a la psicóloga y al psiquiatra.
Estoy medicada. No le puedo decir a casi nadie que estoy enferma, que la tristeza me invade el cuerpo, que falleció, mi  papá y es otra persona que amo, y que no voy a ver mas. Todos los días lucho por mis hijos. Engordé, tomo mis pastillas, aunque me gustaría no depender de ellas, pero fui a pedir ayuda, por mis hijos  (fui a un hospital publico que se especializa en problemas psiquiátricos).

Es feo estar enfermo del alma o la cabeza. Mucha gente me ayudó y me ayuda, otras, no entienden lo que es tener expuesto que te duela que te arda que palpite.

Esto es vivir el día a día, tratar de no angustiarte, pedir ayuda para que sepas que no estás loco, que hay más gente con este trastorno, y que sólo no podés.

Buscá un doctor que te ayude...
Después de la muerte de mi hija no creo en los doctores, creo en las personas busca una persona que sea psicóloga con la que te sientas bien…  vas a ver que de a poco vas a estar mejor.

Esto no se cura, se trat@.

Lo que lamento es no poder regalarle una sonrisa a mis hijos (no me sale)

Besos doc  espero que le sirva.


Notas
(*)  Ella lo dijo así: por favor mi nombre si, no mi apellido, tengo dos hijos de 18 y 11. Yo tengo 39)
(1) La muerte y las situaciones de pérdidas
(2) La relación de pareja: la infidelidad, el maltrato, el hostigamiento, las amenazas, las sensaciones de culpa, y el eterno retorno de lo igual. 
(3) Los Síntomas
(4) La rígida auto-crítica, la propia denigración, la autoestima degradada. La mirada del otro, el deber ser, la importancia del juicio externo.
(5) Se llama así a la "identificación con el agresor". 

Naty gracias por tu valentía por contarnos tu historia, por tomarte tiempo para hacerlo y por haber abierto tu corazón a todos nosotros. Tu historia podría ser abordada desde tantos lugares que no me atrevo a encasillarla en un solo tema, por eso me tomé el atrevimiento de poner algunas notas a pié de página a modo de aclaración para quienes leen. De nuevo muchísimas gracias. 


Si querés contarnos tu historia escribime a lic.smriera@yahoo.com.ar 
Seguramente del otro lado habrá alguien esperando escuchar tus palabras. Gracias. 
Lic. Stella Maris Riera