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sábado, 25 de abril de 2015

Trastornos de la Alimentación: La Obesidad en lo Niños


Por una vez, algunos datos cuantitativos.
Según información ofrecida por la OMS es la República Argentina el país que tiene el porcentaje más alto en obesidad infantil.
Según la Encuesta Mundial de Salud Escolar del año 2012, efectuada en nuestro país, los adolescentes entre 13 y 15 años, aumentaron el sobrepeso entre un 24,5% y un 28,6%.El porcentaje de obesidad pasó del 4,4% al 5,9%.
Cuando se le preguntó a los encuestados las respuestas fueron:
1- escaso consumo diario de frutas y verduras
2- alto consumo diario de bebidas azucaradas
Según la OMS hay factores que influyen notablemente en el sobrepeso y obesidad en la infancia a saber:
1- excesivo consumo de alimentos altos en calorías con grasas y azúcares abundantes
2- escasa ingesta de nutrientes
3- disminución en la práctica de actividad física y el consecuente aumento del sedentarismo
Para la OMS es fundamental el rol de la Sociedad y las políticas de Estado. Entiende que tanto niños como adolescentes no pueden elegir dónde y cómo vivir, y mucho menos, qué comer. Es decir, las condiciones sociales cobran un lugar preponderante  a la hora de pensar en la salud.
Por supuesto que no podemos dejar de lado cuestiones orgánicas: sean congénitas, hereditarias, agudas o crónicas.
Tampoco desatender las cuestiones psicológicas: el niño y su familia, su entorno, sus emociones, conflictos, dificultades, tensiones y mecanismos defensivos propios de cada uno para sobrellevar los mismos. Ansiedades, temores, mucho para decir, dificultades para hacerlo, tristeza, y muchas otras cuestiones deberán ser evaluadas al momento de comenzar a tratar a un niño.
El enfoque a mi criterio, siempre, ha de ser multidisciplinario. No somos sólo un estómago para llenar, somos partes sí, pero de un todo, y como un todo funcionamos. Ergo: es en forma integral que deberemos ser tratados.
Stella Maris Riera - Psicoanalista - Universidad de Bs. As.
Atención del Niño y su Familia
Atención individual del Adolescente y del Adulto
Dirección de correo electrónico: lic.smriera@yahoo.com.ar

Salir de la Obesidad SI SE PUEDE (testimonio de vida)

http://sublimaressanar.blogspot.com.ar/2015/03/adicciones.html


Esta vez es Eugenia quien gentilmente comparte su testimonio con nosotros. Con él, nos hace llegar su experiencia, nos regala nada más ni nada menos que una parte de su tan preciada e íntima historia.
Eugenia nos cuenta de ese tiempo en el que refugiada en la comida, tapaba un profundo dolor.
Es ella misma quien nos permite conocer dos sucesos importantes, que a su criterio la marcaron y que considerada decisivos en este proceso:
1- una enfermedad desconocida por ella hasta ese momento, que la lleva a una internación y que según expresa podía llevarla a la muerte
2- la muerte inesperada y repentina de su madre.
Dos sucesos enlazados por un mismo factor "la pérdida". (Mientras lo leía me preguntaba si Eugenia no habrá querido comer y comer para no morir...  tal como le manifestaban los médicos que podía suceder y tal como había ocurrido de modo súbito con su madre) Pero eso es sólo elucubración teórica... 
Por supuesto (ella misma lo manifiesta) el sobrepeso no era algo nuevo. Eugenia tenía cierta predisposición que la llevó a caer en la obesidad y no en otra cosa. Al tiempo que su peso aumentaba, su imagen se modificaba, y su autoestima disminuía. 
Sin embargo EL DÍA DEL CAMBIO como ella dice, llegó.
Leámoslo en sus propias palabras.
Dice así:
.......................................................................................................................

Hola Stella, te escribo un poco lo que significó para mi tener 40 kg. de más.

Tres veces en la vida estuve con sobrepeso, jamás fueron tantos kilos como cuando me pesé en octubre del 2012. Hacía años que no me pesaba. Durante el 2012 pasé por muchas situaciones nada gratas, en abril permanezco internada por una enfermedad que no sabía que existía y que los médicos me decían podía llevarme a morir. En julio, así repentinamente, fallece mi madre de un paro cardíaco.

La tristeza invade mi ser y me dejo caer.

El sobrepeso ya lo venía adquiriendo, claro está, pero se hizo aún peor luego de esto. Mi vida antes de los 40 kilos era una, durante fue otra, y hoy es otra.
Tenía la autoestima por los talones, tanto así que deje de cuidarme como mujer. Las ropas que usaba eran talles más grandes, casi el 100% color negro, para disimular. Me sentía insegura para desenvolverme en cualquier ámbito, no me veía capaz de atraer a nadie y termine encerrándome en mi misma. Así fue que estuve dos años sola. A la hora de tener que vestirme para salir o ir a algún cumpleaños, me irritaba no tener que ponerme, todo me parecía feo. Lloraba y dejaba de ir, eligiendo quedarme en mi casa. Entraba en negocios donde había visto algo que me fascinaba y aún sabiendo que no me iba a entrar me lo probaba igual. 
Seguí y seguí comiendo.

Un día llegue a pasar la barrera de los 100 kilos. Luego de pesarme aquella mañana, sentí que era ese el momento de comenzar con el cambio. Ya no quería sentirme así.

Fue ahí (finales del 2012) donde empiezo a averiguar grupos para personas con sobrepeso y comienzo a ir a ALCO. Estos son grupos dónde uno va, se pesa, cuenta como se siente y todos lo escuchan a uno. Te animan e incentivan constantemente. Comienzo con un plan alimentario adecuado para mí (lejos de lo que me gustaba comer), pero muy entusiasmada de estar ahí dando el primer paso. El descenso fue rápido, ya para abril del 2013 eran 15 kilos bajados y los cambios empezaban a notarse. Empecé poco a poco a sentirme cada vez mejor, la gente, amigos, familiares etc. me hacían ver el logro obtenido hasta el momento y cada vez más ganas me daban de seguir. Comencé el gimnasio (gran ayuda) empecé a trasladarme caminando, me compré una bicicleta, todo para poder ayudar al plan alimentario y complementar con ejercicio.

Hoy puedo decir que gracias a ese clic que me hizo la cabeza aquella mañana que me pese, y la fuerza de voluntad, me siento como hacia rato no me pasaba. Me volví a encontrar conmigo.

Perdí esa vergüenza que sentía hacia todo, recuperé la autoestima, activé mi sexualidad que la había sepultado, y hasta ganas de retomar los estudios tengo.

La gordura me destruyó física y mentalmente, pero la voluntad y el querer verme y sentirme bien, le ganaron la batalla. Es un cambio de hábitos para toda la vid.

Hay que darle para adelante y tomarlo como algo que nos hace bien y no como algo tortuoso.

Me siento feliz con este cambio.

Espero sirvan de algo mis palabras. Es un poco lo que me pasó y lo que sentí yo.
Cariños grandes, Eugenia.


... Y claro que sirven y de mucho sus palabras, estoy segura que del otro lado habrá un otro que esperaba oír (leer) que ALGUIEN SÍ PUDO. Eugenia pudo, salió de la necesidad, ya no se esconde. Eugenia habla y con su palabra se habre al deseo. Gracias Euge, has sido sumamente generosa. Stella (LaLic) 









jueves, 2 de abril de 2015

ADICCIONES - CONSUMIDOR CONSUMIDO Parte 2



Te preguntaste alguna vez qué se consume cuando se consume?

Sabías que quien consume probablemente se sienta consumido? 

Y si sólo esa compulsiva necesidad pasara por mantener la boca ocupada para callar aquello que de otro modo, tal vez sería dicho? 

Y si fuera un llamado de atención, un reclamo, un pedido de reconocimiento? 

Y si fuera un grito ahogado de ayuda?

Si ya te diste cuenta... si te sentís diferente, irritable, verborrágico, agresivo, triste. Si sentís que ya no sos el que eras... 


No lo dudes, consultá con tu médico, porque entonces quiere decir que ese uso se transformó en abuso y que esa ingesta de comida, de tabaco, de alcohol, o de drogas aún legales, está malogrando tu forma de vida.

Si tu cuerpo te está dando una señal, no lo ignores. Sólo tenés que escucharlo. 



Stella Maris Riera - Psicoanalista - UBA
Atención del niño y su familia
Atención individual del adolescente y del adulto
Correo Electrónico: lic.smriera@yahoo.com.ar

martes, 24 de marzo de 2015

Conceptos Generales sobre la Obesidad

Obesidad


La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad basándose en lo que se conoce como el índice de la masa corporal. Ésto es el cociente que resulta de la estatura y el peso de un individuo al cuadrado. La obesidad se caracteriza por la acumulación de grasa en exceso y tejido adiposo en el cuerpo. Es un factor de riesgo, y puede predisponer o asociarse a otras enfermedades.
La  medicina la ubica entre las enfermedades crónicas resultando importantes los antecedentes familiares. Está ligada a la vida sedentaria y al consumo de comidas rápidas (más conocidas como comida chatarra).  Puede producir hipertrofia (aumento de tamaño del tejido debido al aumento del tamaño de las células que lo forman) o bien hiperplasia (en este caso lo que aumenta es el número de células y no su tamaño).
El psicoanálisis ubica a la obesidad (junto a la anorexia y la bulimia) entre los Trastornos de la Alimentación.
Se sabe que las causas “siempre” son multifactoriales por lo cual se pretende no perder de vista al “sujeto y su entorno”.
Así los profesionales del Instituto Oscar Masotta (IOM)  dicen que “en una sociedad de consumo que ofrece infinidad de objetos tecnológicos como un modo de satisfacer las necesidades, cualquier producto es capaz de convertirse en objeto de consumo, inclusive las mismas personas”. Desde este lugar se piensa al sujeto como consumidor-consumido.
Teniendo en cuenta estos aspectos, resulta inevitable mencionar los factores sociales: la marginalidad, la pobreza, los escasos recursos influyen directa e indirectamente sobre el sujeto y su forma de vida.
Una alimentación azarosa, con falta de proteínas y nutrientes y con exceso de hidratos de carbono, favorecen el aumento de peso. Mientras tanto las harinas hacen su parte y transforman a estos alimentos en verdaderas sustancias adictivas.
El psicoanálisis amplia aún más la mirada.
Se entiende que cuando un sujeto consume, en este caso, en la comida (con suerte) diaria, no solamente está satisfaciendo su necesidad sino que aquello que consume le brinda placer, aunque desde mi lugar, al menos en estos casos, prefiero hablar de goce. El goce, para poder explicarlo con palabras sencillas, diría que tiene que ver con ese plus que va “más allá del placer” y que ubica a la persona, aún cuando ni siquiera se da cuenta, más del lado del malestar que de la salud, la lleva a la repetición y la deja anclada en un lugar del cual le resulta complicado salir.
Deste el punto de vista psicoanalítico se encara el tratamiento de la obesidad dándole relevancia a la función de la ingesta (compulsiva) del alimento. ¿Podríamos pensarla como una adicción? Se trata de sacarla a la luz, saber “qué función cumple la ingesta para ese sujeto”. Sin embargo, por supuesto de más está decir, el tratamiento “siempre” ha de ser multidisciplinario.
Para nosotros, los psicoanalistas, se trata de un tratamiento de un sujeto singular, donde cada quien, en el momento oportuno, podrá encontrar y construir sus propias respuestas.
Pensar,  renunciar a los antiguos hábitos, aceptarse, re construirse, quererse.
Comenzar a avanzar, dejando “la satisfacción de la necesidad” para poco a poco ir abriéndose a la palabra, transformarse en un “sujeto de deseo”. Cuando ésto suceda, la alimentación habrá dejado de ser gozosa para ser placentera.


Stella Maris Riera - Psicoanalista - Universidad de Bs. As.
Atención del Niño y su Familia
Atención individual del Adolescente y del Adulto
Dirección de correo electrónico: lic.smriera@yahoo.com.ar