martes, 31 de marzo de 2015

La pareja en crisis

Estoy en Crisis 

Érase una vez el enamoramiento… el “somos tal para cual”, “nos gustan las mismas cosas”, el “no saben cómo nos parecemos”. Luego los meses van pasando y entonces comienzan a aparecer el “eso que hace no me gusta”, o el “cómo no lo había notado”.
Aunque resulte raro, o contradictorio, es la misma pareja la que contribuye a que el otro se relaje, que se manifieste tal cual es, que vaya dejando caer una a una, sus máscaras. Porque la confianza generada entre ambos, ayuda a que los aspectos inconcientes reprimidos aparezcan, con lo cual, la pareja tendrá períodos de armonía pero también tendrá otros, de desequilibrio, o como se suele escuchar por ahí, “de crisis”.
Vamos por la vida buscando aquello que creemos nos falta. Y cuando nos encontramos con quien elegimos para formar pareja, creemos que finalmente, eso que nos falta, también fue encontrado. Sin embargo, nada más lejos de la verdad. 
Cuando la primera ilusión generada por el enamoramiento comienza a desvanecerse y las diferencias se van haciendo lugar, aparecen conflictos. Pequeñas o grandes situaciones que hasta entonces no veíamos porque dicen que “el amor es ciego” cierto?  Aunque en verdad no es así, el amor no es ciego, es justamente al revés, porque es recién cuando se vayan transitando esas diferencias que merced a la confianza mutua han podido expresarse, que el verdadero amor se habrá instalado. Antes pura ilusión.

Ya lo decía Freud:   ilusión[1], aparición de las diferencias, desilusión, aceptación[2], amor[3].

Claro que los conflictos sorprenden, enojan, entristecen, luego angustian pero con la llegada de la angustia se abren nuevas posibilidades. Esta posibilidad es la necesidad de un cambio. Eso es la crisis: el cambio de rumbo en el curso de los acontecimientos.
La crisis no es el final, sino apenas el comienzo que abre el camino de la transformación.




[1] Etapa en la que el otro ocupa el lugar del ideal. Enamoramiento.
[2] Que no es resignación … La resignación inhabilita, inhibe, paraliza, somete. La aceptación por el contrario da lugar al crecimiento.
[3] Consolidado con convergencias y diferencias.




Stella Maris Riera - Psicoanalista - Universidad de Bs. As.
Atención del Niño y su Familia
Atención individual del Adolescente y del Adulto
Dirección de correo electrónico: lic.smriera@yahoo.com.ar


1 comentario:

  1. Dejame tu opinión, consulta o sugerencia, voy a estar esperándola. Estemos en contacto. Gracias

    ResponderEliminar